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Ahora me toca el comentario de espectáculos de las Mini vacaciones: El primero que tengo para hacer; es que no hay ovnis en la Patagonia, tal como reza el Título del post. Yo lo creía, pero no los veo, y en mi desilusión de niña, consideré la opción de fumarme un guanaco, para averiguar sí así es como se ven. Aparte estoy cansada de que Miky me diga, -No mi amor, es un avión; o es un satélite, o es Superman- pero nunca le parece un ovni lo que veo. Mi opción no es irme de vacaciones con Carlos Perciavalle, así que me quedo así. Sigo creyendo en el Nahuelito, lo aseguro. Así que en el viaje de ida y vuelta, que de eso se trataron las vacaciones: 2.500 km en cuatro días; rutas interminables, las de ripio más interminables que las otras; arco iris encimados, de a dos o tres; preciosos cauquenes, más lindos zorros y guanacos, zorrinos animando las mateadas; los juegos de Camilo; cada tanto parar para que haga pis y que suba al auto una piedrita de souvenir; saludar en la ruta a los camioneros, y a los hermanos chilenos (que para mí no están acostumbrados a saludar en la ruta, porque no me contestan, Miky me dijo que ya no los salude más); -Maneja un rato vos!; -Querés un sandwichito?-; -Paremos acá y quedemonos a vivir-, y esas sensaciones que provocan las bellezas paradisíacas en Patagonia. Un párrafo aparte es el viento, que por supuesto no necesita Monumentos en la plaza, himnos, o souvenirs que digan: -El Chaltén y el viento un solo corazón, se dan un besito y se dicen amor!-, o que te avisen cuando llegas, -Mirá que hay viento, sí no sabés volar, no salgas-; la primera carcajada interminable de Miky fué cuando me vió subir al auto, después de filmar en El Chaltén una cosa que nos gustó, y como se me volaron unos papeles cuando abrí la puerta, los corrí ingenuamente; cuando volví, en lugar de decirme que me peine, se le caían las lágrimas de la risa; no hay derecho, puede destruír matrimonios el viento con sus chistes. La vuelta, como bien contó Miky, fué larguisíma, agotadora, las cuatro Migraciones un espanto; el viaje en balsa tan lindo que vomito!, y mientrás tanto, Camilo en el auto, sin poder bajarse, porque "el viento" nos hacía trabajoso hasta ir a la oficina; y aunque estoico, las últimas horas hasta Río Grande (que en el camino no hay nada en donde poder hacer algo que lo entretenga o lo haga descansar) le cantamos con Miky, tanto tanto, que aparte de que Miky quedó casi sin voz, y Camilo pedía más y más, creo que le cantamos hasta la Aurora y la Marcha de San Lorenzo. Al entrar a Río Grande, ya empezamos a pensar en voz alta, adonde llevarlo a comer, y qué comer, era nuestra esperanza; no sé porqué no paramos en la "Gomería y Parrilla El Ciclón" a la entrada de Río Grande. Seguramente porque no comemos asado, pero tambien por la fusión de ramas comerciales, me mareo el imaginarme hasta donde llegaba esa mezcla de servicios, sí te servian las costillitas en una llanta, o te daban de comer una llanta, sí se lavaban las manos para hacer el chimichurri, etc, etc.Menos mal que al otro día tuvimos sesión de Sabor a Cine, y Torrente me hizo olvidar de detalles de mal gusto, como la Gomería-Parrilla.Por Pau.
Publié par sefueenuncrucero à 20:10:36 dans se fue en un crucero | Commentaires (2) | Permaliens
15-03-2007 19:47
De Paula Sujet:
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12-03-2007 07:54
De Paulo Sujet:
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